EL MINISTERIO DEL SILENCIO

Publicado en Diario Información el 2 de julio de 2022

Esperando a Godot

 

El Ministerio del Silencio

 

Hace ya un tiempo, el 20 de julio de 2018, en un artículo publicado en esta misma sección, titulado Nineteen-Eighty-Four, comentamos una de las más conocidas novelas del celebérrimo escritor inglés George Orwell: 1984. En esa novela que representa un futuro distópico que ya hemos superado con creces, el régimen dictatorial al que estaban subyugados los personajes de la historia había creado una serie de ministerios que regían sus destinos.

 

En concreto, esos ministerios eran el Ministerio de la Verdad, que se dedicaba a las noticias, a los espectáculos, la educación y las bellas artes, el Ministerio de la Paz, para los asuntos de guerra, el Ministerio del Amor, encargado de mantener la ley y el orden, y el Ministerio de la Abundancia, al que correspondían los asuntos económicos. En la neolengua que utilizaban los dirigentes del régimen esos ministerios se denominaban Miniver, Minipax, Minimor y Minindancia.

 

En concreto Winston, el protagonista de la novela, trabajaba como funcionario en el Ministerio de la Verdad y su trabajo consistía en alterar noticias ya publicadas en la prensa para que se acomodaran a los intereses del líder, el Gran Hermano, y a traducir del inglés a la neolengua del régimen una serie de textos. En la nívea e imponente fachada que albergaba el enorme edificio de oficinas que constituía el Ministerio podía leerse adherido a ella su lema: “La guerra es la paz, la libertad es la esclavitud, la ignorancia es la fuerza”.

 

Los acontecimientos acaecidos la última semana en España, y también en Elche, como les relataré más adelante, han hecho que lo que parecía una desbordante imaginación cuando Orwell pergeñó la trama de su novela, se hayan visto totalmente superados por la realidad de un Gobierno, y de un Equipo de Gobierno Municipal, que tienen una capacidad de tergiversar la realidad que asombraría al propio Winston, protagonista de 1984, a pesar de que su función en el Ministerio en el que prestaba servicio fuera precisamente esa.

 

Los hechos a que me refiero tuvieron su primer episodio tras las declaraciones del presidente del Gobierno que siguieron al violento asalto a la valla de Melilla, y posterior entrada en territorio español de al menos un centenar de ellos, por parte de unos quinientos emigrantes de origen subsahariano, veintisiete de los cuales, siempre según fuentes marroquíes, murieron como consecuencia de los esfuerzos realizados por la gendarmería alauita por evitar esa violación de nuestra frontera.

 

En concreto, en las declaraciones de Pedro Sánchez a las que me refiero éste afirmó que “el intento masivo de cruzar la valla en Melilla había sido “bien resuelto” por las fuerzas de seguridad españolas y la Gendarmería marroquí”. Es evidente que cualquier país del mundo tiene el derecho, casi la obligación, de defender sus fronteras de intentos de entrada ilegales, máxime si son masivos, orquestados y violentos como los que se vienen produciendo en Ceuta y Melilla los últimos años; pero subcontratar con una dictadura esa potestad, mostrando además una falta de empatía con las víctimas rayana en la psicopatía, debería tener consecuencias políticas.

 

Consecuencias que todos pensábamos que se iban a dirimir tras la rueda de prensa que siguió al Consejo de Ministros del pasado lunes, en el que compareció la ministra de Igualdad, Irene Montero, junto a la ministra Portavoz, Isabel Rodríguez, y la vicepresidenta Nadia Calviño; hasta en cinco ocasiones interpelaron los periodistas a la podemita sobre los sucesos acaecidos en nuestra frontera sur y otras tantas fueron las que la Portavoz del Gobierno le impidió contestar, inaugurando con ello un nuevo ministerio de corte orwelliano: el Ministerio del Silencio, o Minisil, cuya máxima es la de permanecer calladitos para no perder la poltrona.

 

Pero que no cunda el pánico. A pesar de que el dato de inflación publicado el pasado miércoles le ha restado algo de protagonismo por un instante, el “amado líder” está teniendo su momento de gloria gracias a la cumbre de la OTAN que se está celebrando en Madrid. Ni siquiera que le colocaran la bandera de España del revés, acaso por un agente de la inteligencia marroquí infiltrado, ha empañado sus apariciones en público y hasta el Rey ha tenido que mostrarle en alguna ocasión donde colocarse, pues su afán de acaparar cámara siempre le hace saltarse el protocolo.

 

Sin embargo, dejando a un lado las bromas que genera el carácter poco modesto de nuestro presidente, cuando esta cumbre de la OTAN se analice de una manera más fría, nos daremos cuenta que el único líder de la organización que realmente ha conseguido una victoria política significativa ha sido el presidente de Turquía, Recep Tayyip Erdoğan, al lograr, a cambio de levantar su veto a la entrada de Suecia y Finlandia, que esos dos países reconozcan al PKK, grupo que promueve la separación del Kurdistán, como una organización terrorista. Pero las reuniones y el comunicado final, en cambio, se cierran sin una sola mención expresa a la defensa de las ciudades españolas africanas de Ceuta y Melilla.

 

Mientras tanto, en Elche, el PSOE y Compromís calcan, dentro de las competencias que tienen atribuidas en el consistorio, los comportamientos de los partidos que conforman la coalición que rige el Gobierno de España. Es decir, la incongruencia, la inconsistencia, la falta de criterio y los giros copernicanos en sus planteamientos. Si Orwell levantara la cabeza no entendería lo del “Mercado Provisional”, que podríamos llamar “Provimer”, en neolengua, transformado en definitivo. Bueno, no lo entiende ni Orwell ni nadie, pero tampoco nos lo explican.

 QUI IN GLADIO OCCIDERIT

Publicado en Diario Información el 25 de junio de 2022


Esperando a Godot

 

Qui in gladio occiderit

 

Hace pocas semanas, en esta misma sección, comentaba que, independientemente de las creencias de cada uno, es bueno tener una mínima formación religiosa para poder comprender la génesis judeocristiana de nuestra civilización; del mismo modo, hay que conocer y leer a los autores clásicos griegos y latinos, así como conocer la historia y las costumbres de la antigua Roma, que también ha dejado una huella indeleble en las sociedades occidentales. Baste citar como ejemplo nuestro sistema jurídico, especialmente en materia civil, que es un calco exacto del derecho romano.

 

Sin duda, la ya ex vicepresidenta del Consell, Mónica Oltra, por su formación como licenciada en derecho, estaría de acuerdo con lo que acabo de decir. Lamentablemente, me temo que ahí terminan nuestras coincidencias, incluso en materia jurídica. Yo, siendo lego, aunque por mi trabajo domino bastante el derecho administrativo, comprendo algunos conceptos de primero de derecho, como la presunción de inocencia o las garantías procedimentales que asisten a los imputados, investigados es el término correcto ahora, pero que ella no había interiorizado hasta que ha sufrido en carne propia la presión que otrora ejerció sobre los demás.

 

Qui in gladio occiderit, gladio peribit, expresión en latín equivalente a nuestro “Quien a hierro mata a hierro muere” aparece en la Biblia, Evangelio según San Mateo (Capítulo 26, versículos 51-52), en boca de Jesús, como contraposición manifiesta a otra frase, también de la Biblia, pero del Antiguo Testamento, proveniente de la ley judaica del Talión “Ojo por ojo, diente por diente”. Créanme que soy sincero si les digo que, a pesar de considerarme en las antípodas ideológicas de la Sra. Oltra, le deseo lo mejor para ella y para todos: justicia.

 

En cualquier caso, sin entrar en la sórdida génesis del asunto, pues se trata de una materia muy grave y extremadamente delicada, éste es digno de análisis por la forma en que se ha desarrollado desde el momento en que Mónica Oltra fue citada a declarar como imputada, hasta el último episodio, de momento, de su dimisión el pasado martes. En mi opinión, tres han sido los momentos claves para que la historia llegara a ese desenlace: la rueda de prensa de la vicepresidenta el viernes, 17 de junio, la fiesta de Compromís, bailes incluidos, del día siguiente, y las elecciones autonómicas de Andalucía del domingo pasado.

 

La rueda de prensa representó el principio del fin. Una persona que ha acosado a otras de forma inmisericorde hasta hacerles perder todo su crédito político y personal, personas imputadas en su momento, como ella, que después fueron absueltas, como le pude suceder a ella, o no, ha de mostrar una coherencia con su trayectoria. La Oltra vicepresidenta se negó a escuchar a la Oltra del pasado y se aferró al sillón, con un discurso prepotente y acusando a la justicia y a los medios de comunicación de orquestar una campaña en su contra. Una táctica diabólica pues, si finalmente es absuelta, será ella la meritoria, pero si es condenada, seguirá amparándose en una supuesta confabulación de la ultraderecha.

 

La fiesta del sábado pasado creo que no merece más comentario que la vergüenza de que la Comunidad Valenciana abriera todos los noticieros de ámbito nacional con esos bailes rituales, enloquecidos. El problema para Oltra y los suyos es que parece ser que Ximo Puig no es tan aficionado a la danza como su conmilitón Miquel Iceta. Bueno, eso y que los que brincaban junto a ella en ese espectáculo lamentable han sido los que finalmente han forzado su dimisión para no perder sus sueldos.

 

Pero, lo que finalmente ha precipitado la caída de Mónica Oltra ha sido lo acontecido en Andalucía el pasado domingo. Los magníficos resultados de la derecha, con especial mención al Partido Popular que literalmente arrasó, además en un feudo tradicional de la izquierda, han movido al PSOE, especialmente a los que llaman los periodistas “los barones”, a una profunda reflexión. Si los socialistas hubieran ganado esas autonómicas, Puig habría aguantado el tirón, pero ante la evidencia de las urnas tenía que actuar con premura. Dos eran sus opciones: destituir a Oltra, romper el Botànic y convocar elecciones antes de que la sangría de votos de la izquierda vaya a más; o forzar su salida “voluntaria”, sabiendo que sus compañeros estarían dispuestos a sacrificar a su carismática lideresa con tal de no dejar sus cargos y prebendas, como ha ocurrido.

 

Mientras tanto, en el “poble d’Elx” siguen proliferando los carriles bici. Que no digo yo que sea malo, sólo que se deberían estudiar y planificar mejor. A mí me encanta la bicicleta, me podrán ver alguna tarde dándole al pedal, pero también uso el coche por obligación y Elche está imposible. Claro que, como ahora Compromís no se podrá presentar a las municipales con el marchamo de superioridad moral que esgrimía, tendrán que hacer muchos kilómetros de carril bici para que alguien les vote.

VENIM DE LA MAR (NO PORTEM DINERS)

Publicado en Diario Información el 18 de junio de 2022

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Venim de la mar (no portem diners)

 

Últimamente el alcalde de Elche se muestra muy activo en lo que a sus comparecencias públicas y declaraciones a los medios de comunicación se refiere. No es nada extraño, puesto que, aunque quedan once meses, estamos casi en la recta final de cara a las elecciones municipales. Carlos González es un corredor de fondo y sabe que debe marcar un ritmo que no permita a sus enemigos, es decir, a los miembros de su propio partido, ni a sus adversarios, los partidos de la oposición, situarse en una posición tal que les permita adelantarle a escasos metros de la meta que se ha planteado (repetir como candidato en Elche o negociar una canonjía y que salga el sol por Antequera y póngase por donde quiera).

 

Por eso lo vamos a ver hasta en la sopa en tanto su futuro político no se haya despejado. Su última intervención, acompañado por la concejal de Fiestas, Mariola Galiana, en la Alcaldía y previa convocatoria a todos los medios de comunicación locales, ha sido para anunciar que el pregón de las fiestas patronales se adelanta del día siete de agosto, como era tradicional, al día cinco del mismo mes. Según nuestro primer edil, este adelanto festero propiciará la “recuperación económica, social y emocional” tras dos años de parón obligado por la pandemia del coronavirus.

 

Me alegra mucho el optimismo del alcalde, en un contexto en el que la recuperación económica parece cada vez más lejana y la fractura social se está haciendo cada vez más patente. En cuanto a la recuperación emocional, dado que los sentimientos son un aspecto subjetivo, no entraré a valorarlo; en cualquier caso, el verano, estación en la que se celebran nuestras fiestas patronales, es propicio para exacerbar las emociones en cualquier sentido, marcando un pico de optimismo para algunos y de melancolía para otros, según le vaya a cada uno.

 

En cualquier caso, si alargar las fiestas supone un acicate para nuestra maltrecha economía, bienvenido sea. De hecho, les recomiendo que este verano disfruten todo lo que puedan, porque nos acechan unos muy oscuros nubarrones. Una vez que la fase más aguda de la pandemia ha pasado, o se ha dado oficialmente por finalizada, los bancos centrales de las principales economías han comenzado a retirar sus estímulos al crecimiento para intentar mitigar las presiones inflacionistas que se han desatado.

 

Si nos ceñimos a la política monetaria que nos afecta más directamente, la que dicta el Banco Central Europeo (BCE), vemos que está cambiando su tendencia, en la línea de la Reserva Federal Norteamericana y del Banco de Inglaterra, y está introduciendo correcciones en tres niveles: el primero es en los tipos de interés, sobre los que ya se han anunciado subidas, descontadas ya por los mercados bursátiles, y que tendrán una importancia notable en el comportamiento de la prima de riesgo a corto y medio plazo.

 

El segundo de esos niveles sería el de la compra de deuda. Ya se ha anunciado que para después del verano el BCE dejará de comprar deuda soberana, especialmente de países muy endeudados, como es nuestro caso; este hecho tendrá varias consecuencias en el plano macroeconómico. La primera será una subida de la prima de riesgo a largo término, pero también una falta de financiación de las políticas expansivas que están aplicando todas las administraciones. Volviendo a la metáfora festera, cuando acabe el verano, nunca mejor dicho, se acaba la fiesta y tendremos que volver, de una forma indefectible, a realizar multitud de ajustes en el gasto público que afectarán a pensiones, política social, educativa, etc.

 

Por último, un tercer nivel, supondría la falta de liquidez por el fracaso de las operaciones de refinanciación establecidas a largo plazo, o TILTROs, por sus siglas en inglés. Las TILTRO influyen sobremanera en las condiciones en que los bancos pueden prestar dinero a sus clientes, controlando los tipos de interés a largo plazo e inyectando liquidez en el sistema financiero. En el caso de España, los tipos de interés los marca el BCE, pero nuestro elevadísimo nivel de deuda pública va a hacer muy complicado que dispongamos de un flujo monetario adecuado para las administraciones y las empresas.

 

De modo que este año, cuando acaben las fiestas y Elche se encuentre sumido en ese sopor que lo caracteriza en la última quincena de agosto, sin que ningún Gobierno municipal haya hecho nunca nada para intentar mitigarlo, no se pongan de mal humor, como en la “cançoneta de fil i cotó” que les reproduzco a continuación, porque la cosa se va a poner muy fea y los políticos nos lo están ocultando.

 

Venim de la mar,

no portem dine[r]s.

Anem a cal mestre,

i no ha-hi res que fer.

Mo n’anem a casa

en un mal humor

de vore que vénen,

de vore que vénen

les Festes d’Agost.


 SAN RAMÓN NONATO

Publicado en Diario Información el 4 de junio de 2022

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San Ramón Nonato


Oh glorioso san Ramón Nonato, santo de mi devoción, de noble corazón que por predicar la palabra de Dios tus enemigos te impusieron como cruel martirio llevar un candado en la boca prendido, escucha, te ruego de corazón, mi sincera oración e intercede con ardor ante Dios Padre de misericordia para que mis enemigos y quienes hablan mal de mí, quienes me difaman, intrigan y no dicen la verdad, cesen en su intento y yo sea apartado a siempre de toda palabra, acción e intención mala y dañina.

 

Las palabras recogidas en el párrafo anterior representan una oración dirigida a un santo de la Iglesia católica cuya historia siempre me ha parecido interesante y que les relato a continuación como curiosidad. Ramón nació en Cardona, antigua Corona de Aragón, en 1204. El epíteto nonato que siempre sigue a su nombre lo ganó el mismo día en que vino al mundo; su madre murió antes del alumbramiento y hubo de ser extraído de su vientre mediante la técnica quirúrgica que hoy en día llamaríamos una cesárea. Por ese motivo, este santo siempre ha sido abogado de parturientas, comadronas y recién nacidos.

 

Ya de adulto, Ramón tomó los hábitos de la Orden de los Mercedarios, y dedicó gran parte de su vida a predicar el cristianismo en tierras africanas. Fue allí precisamente donde acaeció que los habitantes de aquellas tierras, no muy partidarios al parecer de la labor proselitista de la fe del santo, molestos por el gran número de conversos que estaba captando, le sometieron a una tortura que consistió en perforarle los labios con un hierro candente y sellárselos con un candado para que cejara en su empeño. Por eso, al beato varón, como en la oración que les he transcrito, también se le pide para evitar las habladurías y las lenguas viperinas.

 

No soy una persona especialmente religiosa, pero siempre he defendido que los niños y jóvenes deberían conocer la religión cristiana y católica por ser parte de nuestro acervo cultural y de los valores en los que se fundamenta nuestra sociedad, heredera de una tradición judeocristiana a la que no podemos renunciar. Conocer la hagiografía, desde un punto de vista totalmente aséptico en lo doctrinal nos permite, por ejemplo, contemplar el interior de una catedral y reconocer las imágenes de los santos por sus atributos: San Antonio de Padua (13 de junio, no se pierdan las fiestas de La Hoya este mes) porta un niño en brazos; San Francisco de Asís (patrón de La Marina), escapulario, cíngulo y estigmas en sus manos; San Lorenzo, uno de mis favoritos por la famosa jota de picadillo que algún día les contaré, una parrilla, por citar tres ejemplos.

 

Sea como fuere, esta mañana he oído unas declaraciones en la radio que me han movido a pensar, que San Ramón me perdone, que lo de atravesar los labios con un hierro candente y sellarlos con un candado, debería aplicarse a algunos políticos, por la forma y por el fondo de sus declaraciones. Las palabras concretas que me enervaron de esta forma camino de mi puesto de trabajo fueron pronunciadas por la vicepresidenta del Gobierno, Yolanda Díaz, y se las transcribo literalmente (he buscado el podcast, por si lo había oído mal la primera vez): “Como saben, creo todos y todas ustedes, ayer tuve que practicarme unas pruebas médicas y éste es el motivo por el que ausenté mi presencia.  De aquí en adelante, en cuanto conozcamos nuestras agendas les informaremos, como hacemos rigurosamente todos los días.”

 

Un análisis sintáctico de la primera oración nos lleva a la conclusión de que la señora vicepresidenta hace gala de un uso del español manifiestamente mejorable. En primer lugar, utiliza la absurda moda de desdoblar el lenguaje, moda totalmente opuesta a la morfología de nuestro idioma. En segundo lugar, indica que tuvo que practicarse unas pruebas médicas, lo cual me lleva a pensar que, o bien Yolanda Díaz es licenciada en medicina, o que quería decir que tuvo que “someterse” a unas pruebas médicas, con lo que su dominio del léxico también queda en entredicho. Desde el punto de vista de la pragmática textual, su discurso también adolece de graves deficiencias: comienza con un “como saben ustedes”, mostrándose condescendiente con sus interlocutores, y termina con una contradicción, pues si nos va a informar de su agenda “de aquí en adelante”, es que no lo estaba haciendo “rigurosamente todos los días”.

 

Sin embargo, lo más grave del caso radica en que el acto del que la vicepresidenta del Gobierno “ausentó” su presencia, fue el que conmemoraba el cuadragésimo aniversario de la adhesión de España a la OTAN. No sé cómo andará doña Yolanda de hagiografía, pero me temo que pensará que San Ramón Nonato fue una especie de protomártir de las cruzadas contra la OTAN, por sus siglas en inglés: NATO.

 

El espectáculo que el Gobierno está dando con una parte de sus ministros boicoteando una cumbre que se celebra en España es lamentable. Todos hemos sido idealistas de jóvenes, queríamos la paz en el mundo, la igualdad y todo eso; pero a estas alturas del siglo XXI ese comunismo de papel cuché es absolutamente ridículo. El fantasma del comunismo, que decía Karl Marx, se ha convertido en un virus. Pero no se preocupen, existe una vacuna muy poderosa: leer y viajar.


 EL EMÉRITO Y LOS EMÉTICOS

Publicado en Diario Información el 28 de mayo de 2022

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El emérito y los eméticos


El diccionario de la Real Academia define el término emérito con las siguientes acepciones: “Dicho de una persona, especialmente de un profesor: Que se ha jubilado y mantiene sus honores y alguna de sus funciones; En la Roma antigua, dicho de un soldado: Que había cumplido su tiempo de servicio y disfrutaba la recompensa debida a sus méritos.”

 

Mi afición, de sobra conocida, por la civilización romana y el legado indeleble que ha dejado en nuestra cultura y nuestras costumbres, hace que me guste especialmente la segunda definición de esta bonita palabra. La provincias romanas de Hispania fueron, tras las de la península Itálica, las más romanizadas del Imperio. La península Ibérica fue dividida en tres: Baetica, con capital en Corduba (Córdoba), Lusitania con capital en Augusta Emerita (Mérida); y Tarraconensis o Hispania Citerior, con sede en Tarraco (Tarragona).

 

Precisamente, el nombre que se dio a la capital de la Lusitania tiene que ver con la segunda acepción que recoge la RAE. La actual Mérida, capital de la comunidad autónoma de Extremadura, fue fundada en el año 25 a. C. como Augusta Emerita, por orden del emperador Octavio Augusto, con la función de albergar a los soldados licenciados de las campañas de las guerras cántabras, pertenecientes a las legiones V Alaudae y X Gemina. Pronto se convirtió en una de las ciudades más importantes de la Hispania Romana, con un tamaño suficiente para abastecer una guarnición de 90.000 hombres.

 

Gracias al esplendor que alcanzó la ciudad entonces, podemos hoy visitar auténticas maravillas como el puente romano que atraviesa el río Guadiana, y que fue uno de los más largos del Imperio, los edificios públicos con los que solían contar la ciudades romanas, como el magnífico teatro -utilizado aún hoy en día durante el célebre certamen de teatro clásico que se celebra anualmente-, el anfiteatro y el circo, además de otras edificaciones civiles y casas particulares, de las que se conservan muestras de los magníficos mosaicos que decoraban pavimentos y paredes.

 

Pero, además, Mérida ha sabido hacer de su patrimonio un atractivo turístico que ha elevado ese sector hasta convertirlo en uno de sus principales activos, siendo uno de sus grandes motores el Museo Nacional de Arte Romano. El museo es obra del prestigioso arquitecto Rafael Moneo. Se trata de un edificio de tamaño ciclópeo, construido con un uso repetitivo de arcos de medio punto, ladrillo y hormigón, de forma que se recrea un edificio de época tardorromana. Si bien el continente es un espectáculo en sí mismo, en su interior podemos admirar una de las mejores colecciones de mosaicos y esculturas romanas de España y del mundo, si exceptuamos Italia.

 

Volviendo al diccionario de la RAE, una de las palabras que por orden alfabético se encuentra próxima a emérito es emético. Dice la definición que el adjetivo, o sustantivo masculino, emético se aplica al medicamento u otro producto que provoca el vómito. Precisamente, el pasado fin de semana, los términos emérito y emético confluyeron en Sangenjo. El emérito, el Rey Don Juan Carlos, que consiguió una transición incruenta que nos ha proporcionado el período de paz y estabilidad más largo de la historia de España. Los eméticos, los partidos de izquierdas, incluidos los del Gobierno, que aprovechan cualquier ocasión para intentar desestabilizar la democracia y provocar un cambio de régimen. Que la última etapa de Don Juan Carlos no fue todo lo ejemplar que debiera, de acuerdo, en el pecado lleva la penitencia, pero que la prensa se permita decir que su visita no ha sido “discreta” cuando la indiscreción la han fomentado y favorecido ellos mismos, es, cuando menos, una incongruencia.

 

Volviendo a Mérida y a su Museo Nacional de Arte Romano, en los últimos días el PP de Elche ha propuesto, como ya hizo Diego Maciá cuando realizó la permuta del Convento de la Merced (Las Clarisas) por el edificio que construyó a las religiosas en la ladera del río, y ya habíamos comentado en esta misma sección no hace mucho, convertir ese icónico edificio en una subsede del Museo Arqueológico Nacional. El alcalde, entretanto, sigue enrocado en su idea de convertir el antiguo cenobio mercedario en un hotel boutique, eso sí, cuando los ciudadanos le otorguen la mayoría suficiente, es decir, cuando se libre de Compromís.

 

Epitomando el asunto. El PP, partido de derechas y que debería fomentar la iniciativa privada, propone gastar el dinero público en esta actuación y en otras (error intentar pescar electorado en caladero ajeno). El PSOE, partido de izquierdas, opuesto siempre a cualquier privatización (cuando no gobiernan ellos) se ha convertido a la fe de la colaboración público-privada. Las elecciones son en mayo de 2023, falta menos de un año. Qué difícil nos lo están poniendo.


 EL SUR DEL SUR

Publicado en Diario Información el 21 de mayo de 2022

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El sur del sur


Una plataforma mediática llamada “Electomanía”, muy activa en las redes sociales, especialmente en Twitter, y dedicada básicamente a realizar encuestas sobre intención de voto (que suelen ser bastante fidedignas, pues hacen una media de todas las que se publican) y de otros aspectos sociológicos relacionados con la actualidad política, ha hecho público recientemente un sondeo sobre el “sentimiento identitario español, autonómico, provincial y local” en España (se puede consultar en el siguiente enlace https://electomania.es/ep3my22).

 

Si nos centramos en nuestro entorno más próximo podemos extraer unos datos interesantes para el análisis. En la provincia de Alicante, en una escala de 0 a 10, el sentimiento identitario español se sitúa en 6,7, el autonómico en 5,9, el provincial en 5,8 y el local en 7,2. Los datos que arrojan las otras tres provincias de la Comunidad Valenciana son, siguiendo el orden anterior, como sigue: Castellón, 6,0-7,6-6,5-8,1 y Valencia 6,0-7,7-6,2-6,9. Una lectura rápida de esos guarismos refleja de forma nítida que, de las tres provincias, Alicante es la más “española” y la menos “valenciana” de nuestra comunidad autónoma.

 

Comparemos ahora los datos de otras provincias que comparten características y problemas comunes con la de Alicante, especialmente con sus comarcas más meridionales. En Murcia, por ejemplo, la encuesta arroja el siguiente resultado: Sentimiento español 8,0; autonómico 5,9; provincial 5,8 y local 7,6. Mientras que en Almería las cifras estarían en 8,7-3,5-8,4 y 7,9 respectivamente.

 

Hagamos ahora, si me lo permiten, un ejercicio de abstracción. Imaginemos que dividimos la provincia de Alicante en dos y cercenamos la parte correspondiente a las comarcas del Alto, Medio y Bajo Vinalopó (Villena, Elda-Petrer y Elche) y de la Vega Baja (Orihuela) y repetimos la encuesta sólo con ese universo. Apostaría a que el resultado sería mucho más próximo al de Murcia, incluso al de Almería, en cuanto a sentimiento de adhesión a España y rechazo a la Comunidad Autónoma.

 

¿Cuáles pueden ser las causas de esa desafección del sur de Alicante a la Comunidad Valenciana? Probablemente dos, una de carácter diacrónico, o relacionado con la historia de nuestras comarcas, y otro sincrónico, derivado de la situación actual en la que el sur de la provincia de Alicante recibe desde Valencia un trato rayano en el más absoluto de los desprecios.

 

En cuanto a los motivos históricos, precisamente el pasado día 19 de mayo se conmemoraba el aniversario de la firma, en el año 1305, del “Tratado de Elche”. Ese tratado fue suscrito entre los representantes de los reyes Fernando IV de Castilla y Jaime II de Aragón en la ciudad de Elche. En dicho acuerdo se concretó la repartición del reino de Murcia, que había sido acordada en la Sentencia Arbitral de Torrellas un año antes, cuyo territorio fue dividido entre las dos coronas.

 

De ese modo, se produjo una partición del Reino de Murcia, obviando cualquier circunstancia relacionada con los vínculos históricos existentes, fijándose como frontera divisoria el Bajo Segura, excepción hecha de Guardamar que, aunque en el margen derecho de ese río, quedaba bajo el dominio de la Corona de Aragón. Es decir, los territorios que dejaron de pertenecer a Castilla coinciden con las comarcas más meridionales de Alicante a las que antes me refería. Este hecho histórico, junto al sistema de repoblación subsiguiente a la Conquista del Reino de Valencia, por Jaime I hasta la línea Biar-Busot, y por Jaime II, hasta la provincia de Murcia, y la expulsión de los moriscos en 1609 y la nueva repoblación del territorio que se produjo a continuación, explican fenómenos como la coexistencia de zonas valenciano y castellano parlantes en nuestras comarcas.

 

Ahora bien, a pesar de todas estas circunstancias históricas, y otras que han conformado nuestra idiosincrasia en el devenir del tiempo, ese escaso sentimiento de pertenencia a la Comunidad Valenciana del sur del sur que habitamos, se explica mucho mejor por las actuales que por pasadas afrentas. Una de ellas, que como decía anteriormente compartimos con Murcia y Almería, pero no con Valencia y Castellón, es la de los recursos hídricos. De hecho, esta semana ha habido una manifestación para garantizar su continuidad, en la que, de una forma absolutamente hipócrita, han llegado a participar miembros del PSOE y de otros partidos que después votan en el Congreso contra el mantenimiento del trasvase Tajo-Segura.

 

El Título VIII de la Constitución Española establece la organización territorial del Estado, regulando los mecanismos para conformar Comunidades Autónomas, entre otras cuestiones. Siempre me he preguntado qué ocurriría si la Vega Baja (en Elche lo veo más complicado, aunque motivos no faltan), amenazara con un movimiento de secesión que redibujara las fronteras del Tratado de Elche de 1305. De momento es política ficción, pero cosas más extrañas han ocurrido.


 INTEGRACIÓN POR SUSTITUCIÓN

Publicado en Diario Información el 14 de mayo de 2022


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Integración por sustitución


Rememoro con cierta nostalgia aquellos años del siglo pasado, cuando era estudiante de BUP y COU. La primera sensación que me viene a la mente es de agradecimiento. Agradecimiento a muchos magníficos profesores que tuve por aquel entonces y agradecimiento a la fortuna que me permitió estudiar en un sistema educativo aún no contaminado por la LOGSE y las pseudo ciencias pedagógicas que vinieron con ella.

 

Lo cierto es que fueron cuatro años, especialmente en COU, en los que debíamos aplicarnos con mucho ahínco para superar algunas asignaturas. Todavía recuerdo en ese curso previo a la universidad, en el que yo opté por un itinerario de ciencias puras, aunque después me dedicara a otros menesteres en mi devenir académico y profesional, las gotas de sangre, sudor y lágrimas que derramé para aprobar las matemáticas.

 

Dentro del temario de esa materia en concreto, había una parte dedicada a las integrales. Para resolverlas, aprendimos que había diferentes métodos, en función del planteamiento. Uno de ellos era el conocido como “método de integración por sustitución o cambio de variable” basado en la derivada de la función compuesta. Para cambiar de variable identificamos una parte de lo que se va a integrar con una nueva variable “t”, de modo que obtenemos una integral más sencilla.

 

No sé cómo se han sentido ustedes al leer el párrafo anterior. Imagino que casi todos, salvo los que tengan conocimientos de matemáticas, se habrán quedado perplejos o acaso imaginando que a la hora de escribirlo había consumido algún psicotrópico, al estilo de los autores surrealistas. Pues de esa misma forma me quedé yo el martes pasado cuando oí a la ministra de Defensa, Margarita Robles, intentando defender, valga la redundancia, algo tan inexplicable como que la destitución de Paz Esteban, directora del CNI, no era tal, sino una “sustitución”.

 

El Boletín Oficial del Estado, que no entiende de integrales por sustitución ni de gaitas, publicaba al día siguiente el Real Decreto 351/2022, con el siguiente texto: “A propuesta de la Ministra de Defensa, y previa deliberación del Consejo de Ministros en su reunión del día 10 de mayo de 2022, Vengo en disponer el cese de doña Paz Esteban López como Secretaria de Estado Directora del Centro Nacional de Inteligencia, agradeciéndole los servicios prestados.”

 

Conozco personas, votantes de derechas, que pensaban (yo mismo lo hacía) que Margarita Robles era de lo poco que se podía salvar de un gabinete que, analizándolo fríamente, es para echarse a temblar. Algunos de ellos, de hecho, aún siguen pensado igual, arguyendo que es una mujer muy válida y que no le quedaba más opción que continuar al frente del ministerio para que el CNI no cayera en manos de otros miembros del Gobierno con menos escrúpulos. A mí no me sirve esa argumentación. Si la señora Robles quiere enjugar la sensación de alipori que nos embargó a todos durante su comparecencia, tiene que dimitir.

 

No obstante, también debemos admitir que mujeres como Margarita Robles hacen falta en política y en todos los ámbitos de la vida. La ministra, a pesar de todas las críticas que ha recibido esta semana, y a las que yo me acabo de sumar, es una persona que ha cosechado grandes éxitos profesionales (es magistrada y fue la primera mujer que presidió una sala de lo Contencioso-administrativo, la primera en presidir una audiencia y la tercera en llegar al Tribunal Supremo) y políticos (ha sido secretaria de Estado de Interior durante los gobiernos de Felipe González y es ministra de Defensa desde 2018) por méritos propios, no como otras que se dicen feministas y han medrado por matrimonio.

 

Además, justo es reconocer también que la señora Robles sabe hablar y, al menos yo no la he oído nunca, no utiliza ese absurdo e innecesario desdoblamiento del castellano que llaman “lenguaje inclusivo”. Desdoblamiento que, llevado a sus más altas cotas de estulticia conduce a escuchar afirmaciones como la que hizo esta misma semana la ministra de Sanidad, Carolina Darias, cuando a preguntas de los periodistas sobre la línea telefónica creada para prevenir conductas suicidas, respondió que dicho servicio, necesario sin duda, sería atendido por “profesionales y profesionalas”.

 

Al hilo de estos despropósitos me gustaría elevar, con toda modestia, un ruego a nuestros políticos de izquierdas (a los de Elche también, que han sucumbido a la moda con fruición): nos pueden engañar, nos pueden esquilmar a impuestos, nos pueden hacer comulgar con ruedas de molino en muchos ámbitos, pero, por favor, respeten el idioma común de todos los españoles y que constituye uno de nuestros principales activos.


 DEL PUENTE A LA ALAMENDA Publicado en Diario Información el 8 de julio de 2023 Esperando a Godot   Del puente a la alameda   ...