EL REY TIESO
Publicado en Diario Información el 30 de abril de 2022
Esperando a Godot
El Rey Tieso
El pasado lunes, a
través de un comunicado hecho público por la Casa del Rey, Don Felipe desveló
el montante total de su patrimonio personal, que asciende a un total de
2.573.392,80 euros, entre depósitos en cuentas corrientes, fondos de inversión,
obras de arte y joyas personales. Ese patrimonio proviene exclusivamente de la
asignación que recibe de los presupuestos generales del Estado, es decir, de su
sueldo, cuyo montante representa la cantidad de 253.843,20 euros brutos
anuales.
Es obvio que la
capacidad de ahorro del Rey no se corresponde sólo a su salario, sino que hay
que tener en cuenta que otras preocupaciones pecuniarias que inquietan a los
españoles, tales como el pago de una hipoteca, la letra de un coche, o los
suministros necesarios para el hogar, en su caso, vienen suplidos por el
presupuesto asignado a la Casa Real (8.431.150 euros).
Con todo, Su
Majestad, si lo comparamos con otras casas reales europeas, no ya con satrapías
como la de Marruecos, los países del Golfo Pérsico o la de Tailandia, o incluso
con presidentes de repúblicas, ya sean democráticas o bananeras, es lo que los
andaluces denominarían “un tieso”. No es que esté en la indigencia (¡Quién
pillara un sueldo así!), pero si comparamos los emolumentos que recibe con los
que los españoles declaran a hacienda, veremos que hay muchísimas personas que
ganan más que él. Entre ellas cabría destacar líderes independentistas, o
parejas comunistas, que siendo mucho más jóvenes que el Monarca acumulan un
patrimonio similar o superior. Pero ellos venían a rescatar personas.
Sea como fuere, se
agradece el gesto de transparencia del Rey, aunque en menos de una semana haya
quedado casi olvidado. Son muchos los asuntos informativos que se suceden a una
velocidad vertiginosa. Hay incluso quien dice que estamos al borde de la
tercera guerra mundial, hecho que sólo ocurriría si los chinos, auténticos
dueños del planeta en la actualidad, vieran en ello una oportunidad de negocio.
Ahora mismo se regodean viendo como Europa Oriental se desangra, literalmente,
mientras Occidente lo hace desde un punto de vista económico. Imagino que los
romanos tenían una sensación similar, cuando los bárbaros decidieron atravesar
unas fronteras que llevaban muchos años controlando, a la que yo siento cuando
veo a Xi Jinping en la pantalla de mi televisión. No en vano la decadencia
moral y la debilidad económica y militar de los países europeos democráticos recuerda
a la que originó la caída del Imperio Romano.
En fin, bajando de lo
general a lo particular, los pensamientos que me acuden cuando analizo lo que
está pasando en Elche tampoco son demasiado halagüeños. Los medios de
comunicación locales, mermados como todos los sectores por las olas de crisis
sucesivas, apenas analizan, con honrosas excepciones, lo que está ocurriendo, o
lo que no está ocurriendo en nuestra ciudad. En los últimos días, sin ir más
lejos, nuestro alcalde se ha posicionado de una manera sorprendente en torno a
dos cuestiones que podrían afectar de una manera significativa al municipio y a
la provincia.
La primera de ellas
ha sido en cuanto a la propuesta de Carlos Mazón, presidente de la Diputación
de Alicante y del PP de la Comunidad Valenciana, de realizar un estudio de
viabilidad para la implantación del tranvía en Elche. La rotunda negativa del
alcalde siquiera a considerar el tema llama poderosamente la atención, sobre
todo porque un estudio de viabilidad no tiene porqué arrojar un resultado
positivo ni compromete a nada. Creo que el alcalde se equivoca de una forma
rotunda. El hecho de no querer molestar a Ximo Puig para no mermar sus
posibilidades de volver a ser candidato a la alcaldía (o ser acreedor de una
canonjía en Valencia o Madrid por los servicios prestados) no puede ser una
traba para defender los legítimos intereses de Elche de tener una
infraestructura de movilidad urbana como la que disfruta Alicante.
Ya que nuestro
alcalde hace alarde de memoria “histórica” a la hora de disponerse a desmontar
la cruz que existe en el Paseo de Germanías, quizás habría que recordarle (creo
que la oposición no lo ha hecho, aunque a mi sólo me ha costado cinco minutos
en Google) unas declaraciones que realizó en 2099 Antonio Amorós, concejal de
Movilidad Urbana por aquel entonces, envuelto en polémicos casos supuestamente
relacionados con la corrupción, y militante del mismo partido que Carlos
González, cuando afirmaba que el ayuntamiento estaba estudiando la posibilidad
de implantación del tranvía en Elche, proyecto que contaría con una inversión
de cien millones de euros y para el que reclamaba la implicación de otras
administraciones, en especial de la Generalitat, para que el coste no
repercutiera en el municipio, tal y como había sucedido en Alicante y San
Vicente del Raspeig.
En cuanto a la segunda, como se trata de una decisión política del Consell, no he tenido noticia de que el alcalde se haya quejado: la implantación del grado de medicina en la Universidad de Alicante. No voy a entrar en las polémicas que siempre han estado presentes en la relación de las dos universidades públicas de la provincia, UA y UMH (aún sin la “e” a pesar de los aspavientos del primer edil) y a los que la facultad de medicina, desgajada de la primera para constituir el núcleo fundacional de la segunda, nunca ha sido ajena. Pero baste con recoger el siguiente dato aportado por la UMH: el mantenimiento de una facultad de medicina independiente costará 20 millones de euros al año; aumentar en 80 alumnos la matrícula en la ya existente, medio millón. Sólo este motivo sería más que suficiente para desechar el proyecto, pero como dijo la ínclita Carmen Calvo “el dinero público no es de nadie”.
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